Convento de Dominicas de Jesús y María. Toledo

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El antiguo Convento de Jesús y María es la última congregación dominica que se fundó en Toledo. Fue fundado por Doña Juana de Castilla hacia fines del siglo XVI. El edificio es una obra del siglo XVII que cuenta con algunas yeserías del siglo XIV. Tras pertenecer a los señores de Malpica y a los señores de Tejada, comenzó su utilización como convento en el año 1601 tras una cesión de estos últimos señores.

A finales del pasado siglo XX, las monjas dominicas se trasladaron a otro convento más moderno y el añejo edificio fue adquirido en 1984 por el Ministerio de Cultura para instalar en él la sede del Archivo Histórico Provincial de Toledo.

La vida contemplativa dominicana, surge por iniciativa de Santo Domingo de Guzmán, fruto de su corazón orante. La Orden fue instituida para “la predicación de la palabra de Dios, propagando por el mundo entero el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Honorio III). Las monjas dominicas son parte esencial de la Orden de Predicadores y ayuda eficaz para la vida espiritual y el ministerio de los frailes. El fin de la Orden, “que es comunicar a los demás las cosas contempladas, no puede ser alcanzado según la plenitud que le es propia, sino a través de la cooperación de todos los miembros de la familia. La existencia de un convento es una prueba de lo Absoluto de Dios. Una manera de predicar su real existencia. Si una comunidad monástica está viva, irradia alegría. Desde el amanecer oran para mantener la unión con Dios y la humanidad, a quien de continuo traen a nuestro ambiente. Siguen silenciosamente el mismo camino doloroso de los hombres, se interesan por sus angustias, las asumen y hacen propias. Estudian para nutrir la contemplación, sobre todo en la realidad en que vivimos, y trabajan para unirse a la gente que gana su pan con el esfuerzo y el sudor.

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